20 noviembre 2010

Cambalache

Es lo mismo el que labura 
noche y día como un buey,
que el que vive de las minas,
que el que roba, que el que mata
o está fuera de la Ley”

Viene al pelo el tango de Enrique Santos Discépolo (versión J.M. Serrat) para describir una parte de las cosas que ocurren desde hace mucho tiempo en el Suroccidente asturiano. A los destrozos medioambientales de las minas a cielo abierto y la impunidad con la que se realizan, hay que sumar los recientes asuntos relacionados con el Parque Natural de las Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias y las leyes que lo desarrollan.

Como hemos podido leer en días anteriores en el periódico La Nueva España (por cierto, prácticamente el único medio que da la noticia): 14-11-2010: El fiscal insta a parar una casa en un parque natural;15-11-2010: Medio Ambiente estudia derribar una casa ilegal; 17-11-2010: Medio Ambiente conocía en julio la obra ilegal y Algo no casa en las consejerías; 18-11-2010: Buendía sopesa la destitución del Director del Parque y "Los vecinos piensan que se aplica la ley del embudo"; 19-11-2010: El consejero desvía responsabilidades al Ayuntamiento, y también en “20minutos”: Buendía amenaza con retirar competencias al Ayuntamiento, El Comercio: Posible pérdida de competencias urbanísticas, y en los blogs “Econoticias Narcea”: Gran revuelo por posible construcción ilegal y  Seroiro Ibias año 1: Pillados con el carrito del helado, el caso de una posible construcción ilegal dentro del Parque de las Fuentes ha destapado, como mínimo, la dejadez de los responsables políticos para aplicar las leyes que ellos mismos aprueban. Digo como mínimo, porque me cuesta creer que una obra así se pueda realizar sin que las administraciones competentes (¡qué paradoja!) tengan noticia de que una pista habitualmente tranquila resulta durante semanas más transitada que la calle Mayor de Cangas, y nadie vea un transporte de materiales de construcción, en teoría para la rehabilitación de una cabaña, como para levantar una urbanización. Me cuesta mucho más creerlo cuando además se sabe que el ahora denunciado está relacionado con asuntos medioambientales y con una empresa que ha firmado contratos con el Principado de Asturias para la promoción de las Reservas de la Biosfera asturianas.

Es el Principado, a través de la Dirección del Parque, el encargado de velar por el cumplimiento del Decreto que limita los usos dentro del espacio protegido. Concretamente, según las informaciones vistas, la obra incumple el artículo 5.2.2.3., que dice: Los únicos tipos de obra admisibles en estas construcciones [cabañas, hórreos, etc] son los de conservación, restauración y rehabilitación”. La responsabilidad del ayuntamiento está referida a la concesión de la licencia de obras y a comprobar que la obra se ajusta a lo solicitado, y, en cualquier caso, a la inspección preventiva y la denuncia en caso de falta de licencia municipal o incumplimiento del Plan de Urbanismo municipal. Por lo que se ha podido ver, ninguna de las administraciones parecía saber nada de este asunto, y la que menos, el Principado. Contrasta esta actitud con el celo del Ayuntamiento en las obras de reforma de viviendas en los núcleos rurales o la impresionante vista de los inspectores del Principado (sección Infraestructuras) para denunciar a un vecino por abrir unas ventanas hacia la carretera e infringir la Ley de Carreteras por un metro de diferencia, como ocurrió en L.larón hace unos años.

Pero veamos un pequeño ejemplo, en la siguiente foto, de esta ley del embudo tan querida por los poderes públicos:

Precioso el paisaje, ¿verdad? Es una parte de la Reserva de Muniel.los, con la boca sur del túnel de El Rañadoiru en el centro de la parte inferior, vista desde La L.leirosa. Pero seguro que nadie se ha fijado en un detallito situado en esa parte de la foto. Vamos a verlo más de cerca:



Ahora está más clara la cosa. Es el Centro de Control del túnel, situado, no sólo en el corazón del Parque, sino encima del mismo límite de la Reserva de Muniel.los (según la expresión tan manoseada por quienes se oponían a la obra del túnel). Como se puede ver en la segunda foto, la cubierta de la construcción no parece haber sido hecha con materiales tradicionales, salvo que ahora sean “tradicionales”  las chapas de color rojo. Dice el I Plan Rector, artículo 4.2.2.2, sobre usos autorizables en zona de uso agropecuario: “Serán autorizables la construcción de nuevas infraestructuras viarias y de suministro de energía, (…...). En la autorización se valorarán especialmente los aspectos relativos a la tipología de las construcciones, y en general, al impacto visual y paisajístico, promoviéndose su integración en el entorno”. Y la Normativa Urbanística del concejo de Cangas del Narcea , sobre construcciones en Suelo No Urbanizable de Especial Protección (art. 394.3.), “En todo caso, las actividades que aquí se regulan deberán cumplir, además de la legislación específica, las normas generales de edificación del presente Título”.

No hay más preguntas, Señorías.

02 noviembre 2010

In memoriam

Los años 2009 y 2010 resultaron especialmente aciagos para los nacidos en La Viliel.la. Como recuerdo de los que se fueron y de su memoria, este pequeño homenaje en el Día de Difuntos de 2010:

David Rodríguez García (casa de Minguchón)
Manuel Álvarez García (casa de Fuentes)
María Blanca Rodríguez Fernández (casa de El Campo)
Jovita Abad Menéndez (casa de Xuacón)
Manuel Álvarez García (casa de El Xastre)
Manuel Gende Menéndez (casa de Xuacón)
Balbina Fernández Rodríguez (casa de Clara)


17 octubre 2010

Las fontes

Nun l.lugar cumu yía el País Cabreiru, no que nun hai uva pa faer vinu (anque un vecín tuvo viñas), nin las mazanas fonon aproveitadas pa faer sidra, lu que nun podían faltar son fontes. Hai unas 50 fontes no términu de la parroquia, ya outros sitios nos que, ensin ser fontes propiamente, puede bebese augua.
La Regueirina

Val.lina Seca
 La mayoría tán situadas na vera los caminos ya en praos. Non todas tán axeitadas con un canaleichu de piedra ou madera pa beber direutamente nel.las, ou pa facilitar el recocher l'augua. Muitas d'el.las salen a nivel del terrén, polo que fáese necesaria una reverencia ante la fonte pa beber.Todas yeran arregladas polos vecinos ya dalgunas tenían feitu un pozu más ou menos grande pal ganáu.

Papal.leiru

La Granda
 Agora, al nun haber l.labores agrícolas nin ganaderas, la mayoría tan ensin axeitar ya sólu dalgunas (las situadas dientro los pueblos ya las más cercanas a el.los tan nun estáu aceutable.

El Fontanín (Fotu: Suso de Josepillo)
La Oul.lera
Ya, p'acabar, dúas cousas:
Pa nun pasar sede na redolada'l País Cabreiru: fontes en Moal ya Ibias; ya una fonte na l.linde de dous conceichos (Ibias ya Cangas del Narcea), que yá tuvo l'honor  de salir no blogue "Ibias: El Lejano Oeste"  no mes de xunu del añu pasáu: L'Augua La Raíz.

(Fotu: Suso de Josepillo)

02 octubre 2010

Terrorismo y prevención (2)


Hablaba en una entrada anterior sobre el acto salvaje contra la Naturaleza - por tanto, contra todos - cometido el 30 de agosto pasado en el monte de La Viliel.la (perteneciente a la Reserva Natural Integral de Muniel.los) y sobre su autor. Ahora toca hablar sobre quienes tienen la responsabilidad de tratar de prevenir estos hechos.

No hay, por supuesto, más responsable del incendio que el terrorista que lo provocó. Y llamar terrorista al causante del incendio no es frívolo ni desproporcionado. Independientemente de los motivos que pudiese alegar el criminal, lo que causó fue terror y destrucción. Pero ello no impide preguntarse cuál es realmente la política de prevención de incendios que tiene el Principado de Asturias. La Reserva Natural Integral de Muniel.los es la joya de la corona de la naturaleza asturiana, por razones de sobra conocidas. El monte de La Viliel.la fue propiedad de los vecinos hasta 1969, cuando lo adquirió un particular que posteriormente lo vendió a ICONA en 1980 (y luego traspasado al Principado), siendo en 1988 integrado en la entonces Reserva Biológica de Muniel.los. En él hay enclavadas fincas particulares que tienen acceso por caminos de carro que, mientras hubo actividad agraria, estaban limpios. Asimismo también se mantenían abiertos los caminos y senderos que van a otros lugares del monte donde se llevaba el ganado a pastar, el cual, con su acción, también mantenía limpio el terreno. El abandono de la agricultura y la ganadería hizo que estas rutas fuesen cubriéndose de vegetación y se hiciese difícil o imposible incluso el paso a pie. En numerosas ocasiones, los propios vecinos de La Viliel.la limpiaron varios de estos caminos, lo que, en una interpretación rigurosa de lo que ahora son la Ley de la Reserva y el Plan Rector, supondría una infracción de estos textos legales.

Para evitar este problema, se pidió al órgano del Principado del que, cada vez con un nombre diferente, depende la gestión de la Reserva, la limpieza de dichos caminos y senderos, la última vez por escrito en diciembre de 2002, con el apoyo de 338 firmas. Ello permitiría el acceso de los propietarios a sus fincas y facilitaría el acceso al monte a los servicios públicos de vigilancia y extinción. A su vez, el propio camino limpio haría de cortafuegos primario en caso de incendio. Lógico, ¿no? Pues la antológica respuesta oral del responsable (en septiembre de 2004) fue que “los caminos no se limpian porque así se dificulta el paso a furtivos y pirómanos. Los guardas conocen otras rutas alternativas para ir al monte y vigilar”. ¿Cómo puede alguien decir algo así sin que su cara enrojezca de vergüenza? ¿Es un ignorante o un incompetente? No parece que sea ninguna de las dos cosas. ¿Carece de ella? A la vergüenza me refiero; la cara está más que demostrada. Y además parece tomar a los vecinos por estúpidos. La respuesta por escrito a esta petición y a otras presentadas con ella, inexistente.
                                   Foto: Suso de Josepillo

¿Qué rutas alternativas hay (¡y limpias!) aparte de los caminos y senderos tradicionales para ir al monte de La Viliel.la y poder vigilarlo? Ninguna, a menos que los guardas vayan monte a través, entren por los montes de Muniel.los, El Corralín o El Pueblu'i Rengos (haciendo una verdadera ruta turística), se tiren en paracaídas o hagan parapente. La consecuencia de esa gestión es que a los únicos que se impide o dificulta el paso por los caminos, en vehículo o a pie, es a los servicios públicos (Seprona, guardas del Principado, bomberos, etc) y a los propietarios de los enclavados. En cambio, los cazadores furtivos e incendiarios tienen el terreno propicio para actuar a sus anchas, como lamentablemente se puede comprobar una y otra vez.

Poco podemos esperar cuando ni siquiera limpian aquellas rutas que anuncian con gran parafernalia folletinesca: Caminando entre ortigas , Ibias: un perpetuo bostezo y Laberintos de Ibias.

(Un mes después, aún sigo quemado por causa del “huno” y de los “hotros”).
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