martes, 22 de mayo de 2012

No se enteran

Que no. Que no se enteran. O posiblemente nos han estado engañando durante años sobre los límites de la Reserva Natural Integral de Muniel.los, o sobre la propiedad de los terrenos incluidos en ella, o nos mintieron al negarnos ciertos derechos en el monte. También cabe la posibilidad de que quien no se entera de nada sea el que esto escribe, así que pasemos al asunto.

En el Boletín Oficial del Principado de Asturias del día de ayer, 21 de mayo, aparece una disposición titulada Información pública relativa a acotamiento de pastos en el monte “La Viliella”. Dicha disposición está motivada por los incendios que arrasaron esa zona en septiembre de 2011, y cuyas consecuencias aún son visibles hoy.

No resulta extraño el acotamiento de las zonas quemadas al ganado. Es una medida lógica y conveniente para que el terreno se regenere y también para evitar que quienes incendian para conseguir pastos puedan beneficiarse de ello. Pero el caso del monte de La Viliel.la posee unas características que hacen dudar de que quienes han elaborado esa norma conozcan, no ya el terreno, sino las leyes que rigen la RNI de Muniel.los y el ámbito de la misma, lo que es muy grave en quienes se supone que son los que gobiernan los destinos de la Reserva.

La Ley de la RNI de Muniel.los, vigente desde el 4-11-2002 , prohibe en su artículo 4, con carácter general, "cualquier actuación consuntiva de sus recursos naturales". El I Plan Rector, que desarrolla la misma  (y que debería haber sido revisado hace casi un año), establece en su art. 2.2.1 la prohibición de la explotación de recursos, y en la Zona de Protección Especial (toda la Reserva excepto la pista  y el pueblo de Valdebóis, la carretera AS 211, Las Tablizas y su pista de acceso, y la ruta a las lagunas), sólo están permitidas "las actuaciones derivadas de las tareas de gestión, vigilancia y conservación de la Reserva. En esta zona se consideran usos autorizables las actividades de investigación científica. El resto de usos tendrá la consideración de usos no permitidos" (art. 3.2.3).

En trazo rosa, la zona acotada a pastos
Visto lo anterior, ¿qué sentido tiene un anuncio en el BOPA acotando los pastos en una zona incluida en la Reserva de Muniel.los, cuando ya está prohibido, entre otras muchas actividades, el pastoreo desde que en 1988 el monte de La Viliel.la fue incluido en la entonces Reserva Biológica? ¿En qué manos está la gestión de la Reserva? ¿Cómo se explica que se promulgue una resolución que restringe algo que ya lleva prohibido y reprohibido desde hace casi 25 años? Y si tiene algún sentido, ¿por qué no se amplía el acotamiento al resto de las zonas quemadas en agosto de 2010, 2011 y abril de 2012? Si además se añade que la ganadería en L.larón y La Viliel.la es prácticamente inexistente, el esperpento roza ya dimensiones galácticas.

Pero puede ser que esta disposición legal de acotamiento tenga lógica. Cuando los vecinos de La Viliel.la vendieron el monte, se reservaban el derecho a los pastos, pero el Principado, al convertirse en propietario del monte de La Viliel.la, negó siempre la validez de esa cláusula. ¿Nos han estado mintiendo desde 1988 y ese derecho, junto con otros que constaban en el mismo documento, siempre estuvo vigente? Si así fuese, la desvergüenza de los diversos responsables de Medio Ambiente ha quedado plenamente demostrada (una vez más).

Paso ya por alto los incumplimientos de otras leyes en los que incurre esta disposición, como los nombres tradicionales de los pueblos, oficiales desde el año 2008, que para el Principado deben de ser exotismos, o el rebautizo de lugares conocidos desde tiempos inmemoriales por los vecinos como El L.lastrón y Las Planchadas como "Serrón de Peñas" (¡toma ya!, y con ñ, mucho más elegante...). Y esto no parece ser cosa de la tan denostada por algunos Xunta Asesora de Toponimia.

Tampoco voy a meterme en la descripción que del terreno acotado se hace en coordenadas UTM, muy al alcance de cualquiera... que tenga un GPS, pero inútil para la mayoría. Ni de la facilidad de consulta, por cualquier persona interesada, del expediente completo (para cualquiera que viva en Uviéu, claro), porque ponerlo en la propia página de Internet del Principado debe de resultar muy difícil y molesto. Preferiría que alguna mente pensante del despacho correspondiente me aclarase el motivo de una reglamentación que me parece totalmente absurda y prescindible, y que, en caso de ser necesaria, es incompleta.






martes, 15 de mayo de 2012

Chapuzas y mentiras Principado, S.A. (3)

(Las del Alba serían...) [A buenos entendedores, cuatro palabras bastan]

Hoy abandono la música y el cómic y pongo una cita literaria. En esta supongo que última entrega sobre este tema, la pavimentación:
 
Finalmente, la ejecución de la obra no incide en absoluto sobre el medio, habiéndose tenido a su vez, como criterios básicos: la racionalidad en lo referente a respetar la plataforma actual de las calles y caminos existentes, sobre las que discurrirá la mayor parte de la obra; la reposición de material natural en el tapado de zanjas cuando discurren por finca, y, dado que las calles actualmente están hormigonadas, no afectamos para nada el entorno, pues además algunas se pavimentarán con piedra.”




Peligro: escalón lateral
El pavimentado consistió en el hormigonado de la mayoría de las calles, adornadas algunas con dibujitos de hojas en color rojo, salvo dos tramos a la entrada del pueblo que fueron hechos de pizarra negra, con laterales de ancho variable a modo de acera en piedra de color anaranjado. En algunos tramos, dicha acera es inexistente y el corte del hormigón hace que la visibilidad de la chapuza sea notable. Añadamos que, durante casi dos semanas, la obra estuvo prácticamente parada porque la empresa que les suministraba la piedra para los laterales no les servía material, ya que les adeudaban varios pedidos anteriores.
Pero no queda ahí la cosa. Varias calles y todos los callejones peatonales quedaron sin hormigonar. La explicación del responsable, otra genialidad: “Sólo se pavimentan aquellas calles por las que tienen el acceso principal las viviendas”. Gran argumento, aunque ligeramente contradicho por dos detalles: a una casa le dejaron el pavimento nuevo a 16 metros de la entrada principal (a cambio, puede acceder al hórreo y a la huerta por un tramo hormigonado), y a otra se lo dejaban a 37 metros, aunque, al final, tras nuevas gestiones ante el responsable, hormigonaron hasta llegar a la entrada de la casa.
Acceso hormigonado cercano
"Huerta" en medio del pueblo
El resultado, a la vista para quien quiera comprobarlo: de los aproximadamente 1.850 m de calles y callejones dentro del núcleo rural (es decir, lo que fue delimitado, según el Plan de Urbanismo correspondiente, como zona urbanizable), sólo se pavimentaron unos 1.150 m. Los otros 700 m (más de la tercera parte), quedaron, según la descriptiva expresión en nuestra lengua, “pa prau”. O, más propiamente, para huerta, ya que están con el piso de tierra, como el tramo de 10 m que quedó así al pie de una casa en el medio del pueblo.
Y por si alguien siente curiosidad por saber qué empresa fue la encargada de hacer la titánica tarea, ahí va: Tragsa, empresa al parecer pública, mediante adjudicación digital, y cuyo encargado de las obras en La Viliel.la no demostró ningún interés en tomar en cuenta algunas propuestas de los vecinos para mejorar las chapuzas. Por el contrario, la relación con los obreros fue, en general, más que fluida. También tuvimos una visita excepcional: el entonces director del Parque, González-Capitel, acompañado del responsable y del susodicho encargado, para ver cómo iba la obra. Su estancia, desde que se bajó del coche hasta que se subió, duró 15 minutos. Tardó más en entrar y salir de La Viliel.la que en escuchar las quejas y sugerencias de los vecinos. Pero, claro, como tampoco se iba a querer enterar de nada (como con la cabaña de Oubachu), no necesitaba mucho tiempo más. Buenas tres patas para un asiento...

Cuando escribía esto, me vino a la memoria la historia de las obras en varios pueblos del concejo de Cangas y sobre todo las de Vil.lacibrán, que podéis ver aquí: En Villacibrán quedan cosas por rematar (LNE, 26-10-2010). Pero que ocurran estas cosas en otros lugares, no es ningún consuelo. Demuestra, simplemente, que la chapuza es el método más usado en las obras públicas y que, en la mayoría de los casos, quedan sin solucionar todas aquellas cosas mal hechas o incompletas, pero los dineros sí se los llevan. Sólo queda esperar que los vecinos de Vil.lacibrán y los de otros lugares con problemas semejantes tengan buena suerte en sus peticiones.