15 marzo 2012

¡Tamos en campaña! (V): Ibias (antoxana)

El Couñu/El Couño
¡Ibias!... ¡Qué desconocido eres para la mayor parte del distrito y de Asturias! ¡Hermoso rincón tan abandonado de todos siendo uno de los concejos mayores del Principado, con una población de 8.000 habitantes aproximadamente, con ricos productos de todas clases, hermosas y variadas hortalizas, excelente fruta, riquísimo vino -quizás el mejor de la provincia- y castaña incomparable que no reconocerá rival en toda España!...

Al lado de su fértil suelo no posee nada que pueda favorecer su explotación, y ya no hablo de maderas y carbones, pues no se les oculta a sus habitantes que a pesar de estar representados en Cortes hace cerca de diez y nueve años por el señor Suárez Inclán, sólo han obtenido -y de sus labios así lo he oído repetidas veces- el completo desprecio hacia ellos y el total abandono y desamparo en que se encuentra este desdichado concejo, digno por todos conceptos de mejor suerte.

Sin vías de comunicación de ninguna clase que una siquiera este apartado rincón con la cabeza de su partido judicial; sin poder sacar sus ganados a las ferias y mercados de otros lugares, desmereciendo, cuando lo hacen, por el lamentable estado de los caminos; sin poder exportar sus productos cuando les sobra, ni introducirlos cuando les faltan, como desgraciadamente acontece en estos últimos años; sin poseer un solo edificio para escuelas, ni maestros que las sirvan en la mayor parte de ellas y del año; sin haber obtenido jamás un sólo crédito para aliviar desgracias inevitables y atender apremiantes necesidades; sin poseer, en general y en una palabra, un solo beneficio en el que directa ni indirectamente se haya visto la mano espléndida, la protección decidida y bienhechora del actual diputado -a quien ni siquiera conocen ni han visto-, y, últimamente -para no cansar a los lectores-, con una «única» carretera en construcción -que sabe Dios cuándo se terminará, a pesar de las continuadas promesas aún recientes en carta particular muy enseñada -y que no sólo no se debe exclusivamente al Sr. Suárez Inclán, sino que es desdoro, vergüenza y oprobio para un concejo de la importancia y extensión de éste, por no tratarse más que de una carretera de 4º orden, de un mal camino vecinal, sin las ventajas naturales, necesarias e indispensables de todo camino; no es de extrañar que por éstos y otros motivos no puede dejar de existir un ambiente de malestar y de protesta general y grande que se ha exteriorizado gallardamente durante la visita del Sr. Kleiser a este concejo y se ha de exteriorizar también en las próximas elecciones.

En apoyo de mi aserto que se detengan a discurrir sobre la última afirmación. ¿Qué pueblos beneficia, qué ventajas proporciona la tal carretera? Construida -que sea en su día- en una extensión de 30 kilómetros, aproximadamente, sin atravesar pueblo alguno, completamente desamparada y tendida sobre montañas en las que las nieves han de hacerla inaccesible e intransitable en el invierno, no hay que negar que ofrece una insignificante utilidad. ¿No era mejor, más conveniente, más económica, más corta, mejor trazada, más transitable en toda estación la que arrancando del concejo de Degaña o de la Collada de Cerredo bajase paralela al río Ibias -trazado de toda carretera- a unir a la que ha de venir de Fonsagrada, beneficiando casi todos los pueblos de las parroquias de Sisterna, Tormaleo, Taladrid, Alguerdo, Cecos, San Antolín y Marentes y atravesando el concejo totalmente en dirección Sur a Norte? Salta a la vista del más ignorante la inutilidad, casi podemos decir, de aquélla, y la utilidad grandísima, inmensa de ésta, que establecería además la comunicación directa y rápida de todo el concejo con Laceana, Fonsagrada y Cangas de Tineo.

Hoy, ¿qué vemos? Las carreteras de Corbón y la de Fonsagrada detenidas en el límite de las provincias respectivas, y la que viene a Cangas, detenida asimismo en el límite de este concejo. Y ¿a qué deben esto?...

A que los representantes que tienen entienden que no debe de entrar la civilización en este país cuando en las fronteras, digámoslo así, detienen el progreso; al poco o ningún interés que han tomado los obligados a ello, o que no han querido y no han tenido más objeto que satisfacer vanidades personales.

El concejo en pleno, que ha visto todo esto, no podía por menos que sacudir el duro yugo viendo esta estéril política, ha visto la conveniencia de cambiar de vida, se halla aprestado a la lucha electoral, que se avecina, con toda la virilidad de una raza honrada y noble cansada y abrumada de vejaciones y desprecios, en que sólo era solicitada su mano y estrechada en época de lucha para después, una vez conseguido el fin, no ocuparse más de ellos.

Así es que el recibimiento dispensado al Sr. D. Luis Martínez Kleiser, futuro diputado por este distrito, en su reciente visita a este concejo, ha sido sencillamente grande, imponente, colosal, espléndido... Esta es la verdad pura y escueta, Y no podía ser menos: aparte las razones expuestas y muchas, muchas más que podría añadir, ¿quién recuerda en este país, ni aun los octogenarios, ni éstos haberlo oído a sus antepasados, la venida de un diputado o aspirante a ello? Nadie; ni nadie pisó esta tierra con este carácter. Era, pues, una deuda de gratitud que había que pagar en el acto al futuro diputado, y la deuda en verdad se satisfizo con la acogida espléndida, simpática y cariñosa de que en todas partes fue objeto. ¡Bien por los habitantes de Ibias! Honrando al huésped, nos honramos a nosotros mismos.

 (El testu pertenez al númberu 348 del periódicu "El Narcea", del 12-10-1912).

(Esta entrada ya las dúas siguientes tán feitas cono "Nihil obstat quominus imprimatur" de la Bloguera Mayor d'Ibias).

14 marzo 2012

¡Tamos en campaña! (IV): Pol Ríu'l Coutu

L.luberiu (Fotu: Cangas del Narcea, la Asturias por descubrir)
Aunque la unión y la solidaridad de que se alardeó en todas las parroquias del Coto supera a toda ponderación, resultó más sorprendente, si cabe, el entusiasmo, la actitud resuelta con que se recibió y despidió a la comitiva en todo el trayecto desde Monasterio a Regla de Perandones. Y es que, enterados dos conspicuos inclanistas del proyecto de expedición, se adelantaron un par de días a recorrer sus Estados del Coto para imponer, sin duda, a sus colonos imaginarios el respeto inquisitorial a las constituciones constituidas por su Señor hace diez y nueve años, y el silencio y la indiferencia más terminantes cuando el Sr. Kleiser pasase a visitarlos.

Y, efectivamente, el miércoles 25 del pasado septiembre, salió el Sr. Kleiser en dirección al Coto, acompañado de los amigos Cantón, Carbajal, Ángel Rodríguez, Luis Ron y Manuel Pérez García, siguiendo sin hacer alto hasta Vegalagar, donde quedaron sorprendidos (primer desengaño) al estampido de los cohetes, acordes de la gaita y estruendosos vivas al futuro diputado, dados por el pueblo de La Viña en masa, y una Comisión de Monasterio del Coto que, salvando una legua de mal camino, bajó a esperar a la comitiva, resultando un acto imponente, tanto por el entusiasmo derrochado, como por lo abrupto y variado de aquel paisaje montañoso, en cuyas cuencas repercutía el eco de las bombas, simulando celebrar, también, la bienvenida de los visitantes.

No se pensaba llegar, pero a repetidas instancias de la Comisión de Monasterio, que traía la representación del pueblo, hubo de continuarse a este punto, donde del mismo modo esperaba el pueblo sin faltar uno (segunda plancha), incluso las mujeres. Como era la hora, se tendieron los manteles; se hizo honor a los manjares, y después de dirigir el Sr. Kleiser la palabra a los concurrentes -que llegaron a enardecerse hasta jurarle adhesión absoluta- se dio la orden de montar a caballo, siendo despedidos con los mismos honores y entusiasmo.

En Agüera

La Viña (Fotu: Pañeda, ASTURIAS.AS)
De regreso, se encontraba esperando en Vega de Hórreo la mayoría del pueblo, con quienes conversó familiarmente el Sr. Kleiser; continuando la ruta, acompañados del pueblo de La Viña; y al llegar a Luberio, el eco de la gaita, el tronar de los cohetes y los repetidos y entusiastas vivas proporcionaron a la comitiva una entrada triunfal en Agüera... (y va el tercer gazapo. Pues, señor, no habían perdido el tiempo los susodichos inclanistas en su excursión por el Coto).

Como íbamos diciendo, en Agüera se hallaban reunidos la inmensa mayoría de esta parroquia y la de Bergame, a quienes, después de los saludos de rigor, el amigo Carbajal dirigió la palabra con la oportunidad y gracejo que ya le son peculiares, haciendo la presentación del futuro diputado y arrancando continuados vivas y salvas de aplausos.

A continuación tomó la palabra el señor Kleiser, quien pronunció un discurso tan sencillo como elocuente, manteniendo en el auditorio el entusiasmo sincero y espontáneo de que estaba poseído desde la llegada, interrumpiéndole a cada instante con salvas de aplausos y protesta unánime de adhesión inquebrantable. Terminado el acto y después de larga y cariñosa despedida, se continuó el regreso para hacer alto en

Regla de Perandones

Aquí, y en compañía de la mayoría de la parroquia, se encontraba, esperando a la comitiva, el amigo Evaristo Morodo, haciendo las delicias de la concurrencia con su buen humor y peculiar gracejo. Cambiados los saludos y hecha la presentación, pronunció e! tercer discurso el Sr. Kleiser, siempre inspirado, siempre elocuente, dejando en el auditorio imborrables pruebas de simpatía y sinceridad.

Saboreando y comentando tan halagüeñas impresiones, se regresó a esta villa, sin novedad, bien entrada la noche.
RUISEÑOR

                                                                                                   Cangas, Octubre 3 1912.

(El testu pertenez al númberu 347 del periódicu "El Narcea", del 5-10-1912)

13 marzo 2012

¡Tamos en campaña! (III): Por Cibuyu, Larna ya La Riela


Cibuyu, Berguñu, La Riela ya parte'l Riu'l Coutu (Fotu: Segun67)
Los lectores de EL NARCEA ya tienen conocimiento de las visitas que D. Luis Martínez Kleiser viene desde hace meses haciendo a los diversos concejos y pueblos del Distrito electoral de Cangas de Tineo, así como también lo tienen del hermoso recibimiento que le hacen en la casi totalidad de los puntos que recorre.

De las visitas hechas al concejo de Grandas, al de Somiedo y a varios pueblos del cangués ocupáronse en amplias reseñas distintos y competentes cronistas; de la hecha al pueblo que encabeza estas líneas ocuparéme yo, obedeciendo órdenes de superiores.
-Tienes que ir esta tarde con Kleiser- me dijeron en la mañana del día 18 de los corrientes-; es necesario que lo acompañes a Cibuyo para que luego escribas las impresiones que allí recojas. Y callé, en señal de asentimiento.

¿Qué importaba que me doliese un poco la cabeza? ¿Qué importaba que en el día de referencia no tuviese yo ganas de hacer cosa alguna? Nada; todo ello no me importaba nada... Mandábaseme trabajar por la causa Kleiserista y para obedecer tales mandatos no hallo obstáculos.

Y llegó el momento señalado para la partida, llegaron las cuatro de la tarde. ¿Desde qué punto escuché las campanadas de tal hora? Desde la fonda de don Ubaldo, donde me hallaba conversando con los demás compañeros de excursión. Eran éstos: D. Ceferino Arias, D. Joaquín García González, D. Cándido Alonso y D. Ángel Rodríguez.
El sonido del reloj puso término a la amena charla que sosteníamos, y alguien dijo: ¡en marcha!... Cinco minutos después ya ocupábamos el automóvil de nuestro futuro Diputado.

Taf... taf... taf... El soberbio carruaje se traga los kilómetros...; su estómago de monstruo todo lo digiere... Y en menos tiempo del que se tarda en decirlo llegamos a La Regla. Parada en seco... Nos detienen unos paisanos. Son partidarios de D. Luis que van a escucharlo en Cibuyo. Les saludamos, y como no caben en el coche, promételes el Sr. Kleiser no hablar mientras ellos no lleguen.
-¡Hasta luego! -les decimos- y otra vez a correr, nuevamente a volar...

Suenan cohetes... ¿Qué ocurre? Que los de Cibuyo nos han visto, que estamos entrando en el pueblo... Hay que apearse. Y nos apeamos.

Pandiel.lu (Fotu: Cangas del Narcea: la Asturias por descubrir)
¡Vaya una entrada en Cibuyo!... Representantes de tres parroquias (Cibuyo, Larna, La Regla) y de diez y seis pueblos de las mismas (San Esteban, Soto, Berguño, El Pládano, Saburcio, Sierra, Castañedo; Agüera, Combarro, Vega del Castro, Folguerúa, Pandiello, La Pescal, Sestorraso, Caldevilla y Acio) vitorean a Kleiser, mezclándose sus voces en el espacio con el estampido de los voladores y las notas de la gaita, que toca la marcha real, el himno nacional de las Españas...

Apáganse las voces:; cesan los cohetes; enmudece la gaitas. Es que ha llegado el momento de estrechar manos, de dar abrazos, de demostrarse afecto quedamente, silenciosamente...
Mientras se cruzan estos saludos, va aumentando el nutrido grupo con alguna que otra pareja de individuos, y aun se esperan más.

Pero amenaza la lluvia, la noche se echa encima y muchos de los paisanos tienen que andar buenas distancias antes de llegar a sus casas. Por todo ello, no se puede perder tiempo. Hay que pronunciar dos discursos, y éstos no se pronuncian en un par de minutos. Comienza, pues, el acto.

Habla en primer lugar don Ceferino Arias, quien de un modo acertadísimo hace la presentación de D. Luis, llevando al ánimo de los oyentes la convicción de que él es la esperanza del Distrito, por reunir las bellas condiciones de talento, riqueza y juventud. La oración del Sr. Arias es premiada con aplausos. Cuando éstos se extinguen, toma la palabra nuestro futuro Diputado. Su discurso es contundente, aplastante.

Comienza dando las gracias por el recibimiento que le dispensaron; habla seguidamente de la gran necesidad de una buena administración de los intereses del Distrito; deshace luego la patraña que han corrido acerca de su deseo de llevar el ferrocarril por el Puerto, apartándolo de su trazado natural; encarece después la urgencia de crear escuelas en la mayoría de los pueblos que hoy se hallan sin ellas, motivando la falta de instrucción que nuestros emigrantes ocupen en lejanas tierras los empleos más humildes; ocúpase de otras mil cosas todas importantes, y termina pidiendo el apoyo de todos para la empresa magna de encauzar el Distrito por el camino del progreso, para el ímprobo trabajo de hacer a la justicia y a la honradez reinas de todos los lugares del contorno. Con muestras de aprobación fueron escuchados los párrafos del discurso del Sr. Kleiser y aplausos y «vivas» se oyeron al final.
 
Estaba cumplida la misión que nos había llevado a Cibuyo. ¿Qué hacer? Tener un rato de esparcimiento y vuelta a Cangas. Así se hizo. En amigable consorcio con los paisanos se comió, se bebió, se cantó, hasta que pareció oportuno volver á tomar el «auto». Y al tomarlo, con un compañero más, D. Manuel Pérez García, que había ido delante de nosotros, en bicicleta, repitiéronse las manifestaciones de cariño con mayor ardor aún, si cabe, que cuando llegamos.

¡Bravo por los de Cibuyo! ¡Bien por esa parroquia, por la de La Regla y la de Larna! ¡Vivan los pueblos de las mismas!

CARLOS GRAÑA VALDÉS.

                                                                                       Septiembre del 1912.

 (El testu pertenez al númberu 346 del periódicu "El Narcea", del 28-9-1912)

12 marzo 2012

¡Tamos en campaña! (II): Pol Partíu Sierra

Si grata y entusiasta ha sido la verificada hasta el presente por los pueblos recorridos, según se patentiza en la reseña anterior consignada en este periódico, no menos lo ha sido la llevada a cabo por los del dilatado partido de Sierra, en los días 16 y 17 del mes actual.

Las siete de la mañana próximamente serían cuando nuestro infatigable futuro Diputado a Cortes D. Luis M. Kleiser se acomodó en su automóvil, acompañado de D. Luis de Ron, D. Luis S. Cantón, D. Ceferino Arias, D. Joaquín R. Ménguez y del que estas líneas escribe, partiendo rápidamente con dirección al pueblo de Antrago, donde nos esperaba, y tuvimos el gusto de saludar, nuestro querido correligionario D. Saturnino Uría, dueño del importante comercio que allí existe.
No centru la fotu, el Palaciu de los Sierra (L.lamas del Mouru)
Tras breve descanso, y mientras se colocaban en las alforjas de las respectivas caballerías los víveres de boca -pues los de guerra, que son las verdades desnudas, puras y evangélicas, las llevaba el señor Kleiser en el arsenal que la Providencia ha depositado en sus labios para infundirlas en el ánimo de los oyentes- montamos con premura en dirección a la Venta de Llamas del Mouro, no sin pasar antes a saludar a los amigos de Valcabo y de dirigirnos después a la morada de don Pedro Llano, de Bruelles, hermano del Chantre de la S. I. C. B. (*) de Oviedo, obsequiándonos aquél espléndidamente y acompañándonos más tarde con su hijo hasta dicha Venta, don de nos sorprendió el repetido estampido de gruesos cohetes.

Allí estaban congregadas multitud de personas que aclamaban al 2º Mesías con vítores y alabanzas; y después de las correspondientes salutaciones y larga conversación, hizo la presentación de don Luis M. Kleiser, en una plática enérgica y entusiasta, el hijo de aquel partido don Ceferino Arias.

Acto seguido, y entre nutridos y calurosos aplausos, usó de la palabra el señor Kleiser, cuya oratoria, llena de pureza y vigorizada con la esencia de verdad -pues parece de la escuela de Pidal y Maura-, encantó de tal modo al auditorio, que en medio de los vivas y aplausos salió de entre un grupo de mujeres una voz que dijo: A este hombre no sólo le daríamos el voto si lo tuviéramos, sino todo lo que el Cielo nos concedió. Estas frases hicieron vibrar las fibras de mi corazón. ¡Era envidia!

En Becerrales

Este pueblo ha sido escenario de una escena electoral donde se rompió la urna a garrotazos limpios. Una vez en él, donde nos esperaba D. Joaquín Flórez de Sierra, de valiosa influencia en todos aquellos contornos, así como las no menos poderosas de D. Manuel Arias, D. Joaquín el Ventero, el Mantequero, y otros de Becerrales; D. Benigno Iglesias, D. Manuel Arias, de San Martín; D. José Rodríguez, de Sillaso; D. Antonio Fernández, de ídem; otro D. Manuel Arias, de Becerrales; Tronco, de Ridera, y otros muchos cuyo nombre no recuerdo, nos reunimos en ameno campo, y en banquete fraternal, gozando de las delicias de la tarde aquella, tan esplendorosa, que, después del cansancio de la larega cabalgata, brindaba a comer, lo que hicimos con tanto apetito que casi abusamos de aquellos majnares suculentos que las alforjas contenían, no faltando, como era natural, el precioso tatarrete añejo cangués; y con tan delicado y alegre néctar, que inspira hasta la imaginación más obtusa, todos brindamos por el triunfo del Sr. Kleiser. Tomado que fué el café nos dirigió otro soberbio discurso, lleno de unción, y nos trasladamos a

Sillaso

donde conversamos con D. Evaristo Peláez y otros amigos, a la sazón ocupados con las majadas, y nos dirigimos a

Santiago de Sierra

Allí nos esperaba el virtuoso párroco con varias personas de la parroquia, quienes demostraron adhesión y cariño al futuro Diputado, haciéndole notar la incuria y abandono en que a todo Sierra tienen los encargados de la administración municipal; y con frases laudatorias del señor Kleiser, nos despedimos con rumbo a

Onón

En esta parroquia hemos sido recibidos con gaita y una nutrida representación, que tuvo el honor de presentar D. Bonifacio González, de los pueblos de Villadestre, Luarnes, Valleciello, Maganes, La Veiguiella, Ridera, Fontaniella, Vecil y otros. Conversaron familiamente durante largo rato; mas como la noche se echó encima, tuvimos, con pesar nuestro, que abandonar el pueblo, y dirigiéndonos a Antrago, punto de partida, hora ya avanzada, nos subimos al auto, y con salud llegamos a Cangas para al díoa siguiente emprender la segunda jornada por el resto del partido de Sierra.

SEGUNDA JORNADA

Castru Sierra (Fotu: Tornadijo)
A la misma hora del día anterior y acompañando al Sr. Kleiser las mismas personas, partimos por los no menos escabrosos caminos que los del día antecedente, pasando por los pueblos de Medeo y de Castro de Sierra, donde nos esperaban comisiones que nos acompañaron hasta la parroquia de Robledo de Tainás, pasdando por Castiello y Tainás, donde se agregó otra comisión.
En aquella parroquia, con el celoso señor cura, en cuya casa nos hospedamos, se unieron los vecinos de Cerezaliz, aclamando unánimemente al Sr. Kleiser y haciéndole notar la falta de escuelas, de puentes y caminos, a la sazón intransitables, como pudimos palpar.

Hizo uso de la palabra el futuro Diputado, asegurándoles que por cuantos medios estuvieran a su alcance, vistas y tocadas por él mismo, en su recorrido, las necesidades que tienen todos los pueblos del concejo, en general, y particularmente la anchurosa zona de Sierra, estaba decidido a remediar tamaño mal.

Y aquellos campesinos, agradecidos por la visita de tal personaje por aquellos olvidados rincones, que debiera pagárseles por vivir en ellos, prorrumpieron en ¡hurras! al insigne huésped; y con las bridas de los caballos en las manos, por no permitir cabalgar tan escabrosos caminos, salimos para la parroquia de

Porley

Allí estaba reunido medio pueblo con el prestigioso Sr. Cura párroco D. Ángel Uría, quien nos hizo entrar en su casa y nos obsequió con esplendidez.

Otro nuevo discurso del Sr. Kleiser puso de relieve las altas dotes que le adornan de orador, que oyeron con religioso silencio, y otra despedida cariñosa le tributaron; y como la noche iba esparciendo su negro manto, emprendimps la marcha hacia Campo de Vega la Piedra, próximo al santuario del Acebo.

Allí había esperando comisiones de Linares con el Sr. Párroco a la cabeza; de los pueblos de Robledo de San Cristóbal, La Braña, Cabañal, Bornazal, Borracán y otros, presididos por el rico propietario de este último D. Alberto Martínez, quien, a pesar de la hora avanzada de la noche, y después de una corta arenga que les dirigió el Sr. Kleiser, nos invitó a su casa, donde una cena magnífica nos esperaba. De ella disfrutamos opíparamente, y regresamos a nuestros hogares llenos de polvo y cansados de fatiga, pero llenos también de satisfacción.


EVARISTO MORODO.

 (El testu pertenez al númberu 346 del periódicu "El Narcea", del 28-9-1912)
(*) Santa Iglesia Catedral Basílica




09 marzo 2012

¡Tamos en campaña! (I): Por Rengos, Cabreiros ya Tresmonte

Pues non. Tais enquivocaos. Nun vou falar aiquí de la campaña que nos vien encima, desde esta mesma nueite, pa que los nuesos políticos d'ambos sexos nos cunten outra vez en menos d'un anu lu bonas que son las súas propuestas pa sacar esti país de la crisis institucional, económica, l.laboral, cultural, social... (¿quédame dalguna por nomar?), na que el.los mesmos (salvo cuntadas ya honrosas esceiciones, pa las que sobran didos nuna mano), gobernando ou na presunta oposición, l.levan fundiéndolu desde hai muitos anos, ya cona nuesa complicidá (que nun se nos olvide) activa ou pasiva.
Fai yá tiempu qu'atoupara na páxina de El Tous pa Tous del.los periódicos d'escomienzos del sieglu XX, ya nunu d'el.los, El Narcea, vinía esta reseña de la campaña que fixera el folclorista, paremiólogu (*) ya escritor madrilanu Luis Martínez Kleiser en 1912 pa tratar de ser elexíu diputáu a Cortes nas eleiciones del 8 de marzu de 1914 pol distritu de Cangas de Tinéu, que comprendía, amás del de Cangas, los conceichos de Degaña, Grandas de Salime, Ibias, L.leitariegos, Somiedu ya Tinéu. Ya tenía pensáu faer la entrada más p'alantre ya muitu más curtia porque fala, anque sía poucu, de L.larón ya La Viliel.la.  Peru vese que había dalguién que nun podía esperar más por el.la ya, aproveitando el centenariu de la campaña de Kleiser, dióme la oportunidá de faela agora. Nesta entrada ya nas siguientes veráse'l recorríu polos conceichos de Cangas ya Ibias del escritor ya frustráu políticu.
Resulta chocante ver cúmu se paecen, mutatis mutandis, la campaña de 1912 ya ésta d'un cientu d'anos dispuéis; en realidá, aseméichanse todas tantu que paez que tamos siempre na mesma ya en campaña permanente. Ahí quedan los testos pa faer las comparanzas que queráis. Aiquí, nesti blogue, vos tenéis agora la palabra (anque nos prósimos quince días los que más falen ya menos digan sían el.los...).
(*) Qu'estudia los refranes ya dichos populares.

(El testu pertenez al númberu 345 del periódicu "El Narcea", del 21-9-1912, ya, al igual que los de prósimas entradas, yía fiel al orixinal, esceutu l.lixeras correiciones de signos ortográficos ya erros, que nun alteran el sentíu l'artículu).

¡Entusiasmo general!
Cuando los habitantes de un concejo, de una zona, de un distrito, atraviesan años y más años una situación anómala por lo incompatible con los adelantos y desarrollo de los pueblos modernos; una situación precaria por consecuencia de ese malestar unido a los escasos rendimientos que produce la agricultura, la falta de jornales, con la pesada carga de las contribuciones directas e indirectas; cuando a estas calamidades van unidas la más transcendental y funesta, como es el abandono a que nos tienen acostumbrados nuestros gobernantes, que lejos de estudiar y buscar los medios de reparar ese malestar tan continuado, sólo se cuidan de reparar la máquina política, engrasándola con el sudor del jornalero, del labrador, del contribuyente, para que siga funcionando con la mayor regularidad posible, con provecho de aquéllos y una exigua minería de paniaguados y en perjuicio de sus administrados en general...; cuando en tales circunstancias y caldeados los ánimos de tolerar tanto desprecio y tanto abuso, surge un redentor y ese redentor reúne las cualidades de D. Luis Martínez Kleiser, fácil es predecir que la indignación tanto tiempo reprimida, tanto tiempo encerrada en los pechos de estos sufridos pueblos, salte al primer chispazo y se desborde en entusiasmo al contacto de tan deseado bienhechor. Y estas explosiones que a algunos se les figurarán raros fenómenos, se suceden sin interrupción estos días en cada una de las visitas que el Sr. Kleiser viene efectuando en el distrito, como la cosa más natural y lógica.
El Narcea (de la páxina del Tous pa Tous)
                        PRIMERA ETAPA
                                   En Rengos

El viernes, 13 de los corrientes, a las siete y media de la mañana, salió en dirección de Ventanueva el Sr. Kleiser, en su automóvil, acompañado de sus amigos D. Humberto de Ron, D. Angel Rodríguez, D. Evaristo Morodo, D. Cándido Alonso y el que suscribe, con el objeto de visitar las parroquias de Larna, Vega, Posada, Gedrez y Larón, llegando a Ventanueva a las ocho, donde esperaban comisiones de Larna, Oballo y el pueblo de Moal en pleno, siendo recibidos con vítores y cohetes. Hechos los saludos de rigor y avisados de que en Regla nos esperaba el núcleo principal, precedidos de los anteriores y de D. Joaquín Rodríguez Ménguez, que llegó entonces, emprendimos la marcha hasta el cruce del camino de Vega con la carretera, donde al estampido de los cohetes y entusiastas vivas al futuro diputado fuimos recibidos por las parroquias de Posada y Vega con sus Párrocos a la cabeza y Alcalde de Posada, siendo sorprendidos por un artístico arco triunfal sobre la carretera, adornado con ramaje, flores y multitud de pañuelos de seda, al lado del cual simpáticas jóvenes, acompañadas de panderos, cantaban coplas alusivas, produciendo en todos halagador efecto. Dicho arco fue debido a la iniciativa del veterano conservador D. José Carlos, secundado muy eficazmente por el entusiasta Balbino Fernández, Alcalde de barrio de Vega.

Seguidamente el Sr. Kleiser dirigió la palabra a la concurrencia, arrancando en su discurso continuados vivas y aplausos, hasta el punto de que en algunos períodos el entusiasmo que despertaba en los oyentes le obligaban a suspender con frecuencia.

Terminado este acto se dispuso el regreso a Ventanueva, donde el popular D. Saturnino nos tenía preparado un confortable y bien servido almuerzo, hechos los honores al cual salimos en dirección de
                                                           Pueblo de Rengos

También aquí fuimos recibidos con vivas, cohetes y trabucazos, y sorprendidos también con otro arco triunfal por el estilo del anterior, pero entrando en el adorno mayor número de pañuelos, rematado, como aquél, con una bandera y una inscripción que decía: “A nuestro futuro Diputado”. Varias jóvenes entonaban también cantares alusivos al compás de sus típicos panderos.

Cambiados los saludos, el Sr. Kleiser les dirigió la palabra con el mismo éxito que antes, y seguido del pueblo en masa cogimos nuestras cabalgaduras para seguir la ruta, siendo despedidos con las mismas muestras de entusiasmo que a la llegada.

En Gedrez
 
Seguimos el itinerario comentando alegremente lo ocurrido, y a los treinta minutos estábamos a la entrada del pueblo, nos esperaba el vecindario con comisiones de Jalón y Piedrafita. Se hizo alto para cambiar saludos y admirar el tercer arco triunfal que tenían levantado por el estilo de los anteriores, y como en aquéllos, las jóvenes con sus panderos cantaban la bienvenida, mientras dos mozos con una bandera cada uno saludaban de una manera típica según se iba pasando.

Siguió la comitiva dando vivas hasta la Rectoral, donde fuimos obsequiados por el Párroco D. Juan Romano, y después de dirigir el Sr. Kleiser la palabra a los reunidos y recibido las mismas muestras de adhesión espontánea y calurosa, nos despedimos para emprender la ascensión al Rañadoiro, acompañados de D. Alonso Marqués y del servicial Pepe Carlos, de Cementerio, quien con el prestigioso amigo y persona influyente don Bernardino Fernández, de Cruces, hicieron con nosotros toda la expedición.

                                                     En Viliella y Larón

Con la rapidez posible se hizo el recorrido, llegando a Viliella a las cuatro, y a pesar de encontrarse todo el pueblo en las faenas de la majada, en cuanto se apercibieron de nuestra llegada abandonaron la labor para reunirse en el centro del pueblo, y empezaron a disparar tiros, a falta de cohetes, recibiéndonos luego con vivas al futuro diputado con el mismo entusiasmo que en los anteriores pueblos y prometiéndole unánime su apoyo. Después de dirigirles una corta arenga, seguimos a Larón, donde la visita tuvo de ser rápida por la falta de tiempo, hasta el punto de hacer los saludos y despedidas sin apearnos de los caballos.

                  SEGUNDA ETAPA
                                           En La Magdalena y Gillón

Capiya de La Madalena, en Tresmonte (Fotu: Segun67)
El domingo, 15, se emprendió la marcha en auto hasta Villa de Canes, para oír misa en Regla de Naviego. Una vez cumplido este deber y acompañados de los entusiastas amigos Lázaro Fernández, Constantino Herrero y Cándido Sierra, emprendimos la subida a la Magdalena, con una mañana espléndida, el Sr. Kleiser, D. Luis S. Cantón, D. Ceferino Carbajal, D. Angel Rodríguez, D. Modesto Morodo y un servidor, llegando a la Magdalena a las once, donde nos esperaban los pueblos de Trasmonte y una nutrida Comisión de Noceda.

Una vez reunidos, se reanudaron las entusiastas adhesiones, y a la hora oportuna se tendieron los manteles en sitio tan pintoresco; y aunque el Sol lucía con todo su esplendor, la brisa contrarrestaba el calor, resultando una temperatura agradabilísima. Entre plato y trago y las ocurrencias de los comensales, sobre todo del amigo Cantón, se pasaron tres horas como en la gloria.

Despedidas las comisiones, montamos a caballo en dirección a Gillón, donde se celebraba la fiesta del Cristo. Llegamos a dar vista al pueblo y quedamos agradablemente sorprendidos con la manifestación preparada a la entrada.

Rodeando un artístico arco triunfal por el estilo de los ya descritos, y a la cabeza de la manifestación, se encontraban los Sres. Párrocos de Vega, Gedrez, Noceda y Gillón, con todo este pueblo, y comisiones de Ríotorno, Vidal y Noceda. Al son de la gaita y al estampido de los cohetes echamos pie a tierra, y era de ver el afán con que todos querían ser los primeros en estrechar la mano del Sr. Kleiser.

Puesta la comitiva en marcha, entramos a tomar café en la rectoral, invitados por el Párroco; y después de visitar, en su casa, a varios particulares que se extremaron en obsequiarnos, se hizo alto en la plaza del pueblo, en donde el amigo Carbajal, haciendo alarde de orador muy oportuno, por lo que fue premiado con una salva de aplausos, presentó al futuro diputado.

A los pocos momentos de dirigir éste la palabra al auditorio, se despertó en el público tal ardor, tal entusiasmo, que para que pudiera proseguir hubo que apelar a la súplica. Es verdad que el discurso fue de los que dejan grata memoria.

Mientras se hacían los comentarios de rigor, yo, que siempre fui curioso y aficionado a pasar revista cuando de faldas se trata, me acerqué al baile, quedando gratamente sorprendido al ver que el entusiasmo había contagiado a las cantadoras, pues al acercarme entonaron la siguiente copla:

                                                   Si las mujeres votaran
                                                      como los hombres,
                                                   Kleiser ganaría todas
                                                         las elecciones.

Sin tiempo que perder, emprendimos la retirada, siendo despedidos en la salida del pueblo con los mismos honores y entusiasmo, el cual no decayó un momento.

¡Ah!... Se me olvidaba decir que aquella nubecilla de verano que tanto gustó, sigue extendiéndose de manera alarmante por todo el distrito, y a juzgar por el cariz, amenaza tormenta.

                                                                                             JOAQUÍN GARCÍA GONZÁLEZ.

                                                                                                     Cangas, 17-9-1912.