Pues sí. Eso parecía el documento que los vecinos de La Viliel.la enviamos a la entonces Dirección de Recursos Naturales en el año 2002, que dirigía en esa época Victor Manuel Vázquez Fernández. No confiando en que, motu proprio, alguno de nuestros distinguidos prebostes municipales y autonómicos visitara el pueblo (aunque fuera en época electoral repartiendo promesas vanas) y viese por sí mismo las deficiencias de algunas infraestructuras básicas y la falta absoluta de otras, así como la necesidad de ciertas mejoras en el entorno, mandamos un escrito de 12 folios, acompañados de 338 firmas, en el que enumerábamos dichas carencias y solicitábamos las actuaciones necesarias.
No nos pareció que pidiésemos nada fuera de lo común. Las peticiones se resumían en:
Saneamiento y alcantarillado (inexistentes)
Pavimentado de accesos y viales interiores (manifiestamente mejorable)
Alumbrado público (brillante por su ausencia)
Mantenimiento y conservación de bienes de uso público y de interés histórico y cultural (que falta les hacía y les sigue haciendo)
Arreglo de La Ponte (con más peligro que los puentes de Indiana Jones)
Limpieza de caminos y senderos del monte (imitaciones a pequeña escala de la selva amazónica)
Contenedores para basura orgánica (reubicación, instalación permanente de otro más o recogida dos veces en semana entre abril y octubre) y reciclaje (ausentes)
El escrito fue entregado el 18-12-2002. En el año 2003, hay elecciones autonómicas, con lo cual se cambian las cabezas visibles (que no necesariamente pensantes) de Consejerías y Direcciones Generales, y hay que esperar a que se asienten en sus puestos. En febrero de 2004, viendo que aún nadie había tenido tiempo para leer el documento (normal, eran 12 hojas), solicitamos y nos fue concedida una cita con el entonces director general, Cristino Ruano, para el 19 de marzo. Curiosamente, esa cita se anula siete días antes “por haberle surgido una reunión imprevista para ese día”. Como el viaje a Uviéu estaba igualmente previsto, nos presentamos en la Dirección General y descubrimos que la “reunión imprevista” se había cancelado también y que el escrito que creíamos perdido en los pozos de la burocracia, o calzando la pata de algún mueble, estaba en la mesa de la secretaria del director general. Lamentablemente, nadie en la D.G. de Recursos Naturales consideró necesario comunicarnos que nuestra entrevista con el señor Ruano hubiera podido llevarse a cabo en la fecha prevista.
Por fin, el 6 de septiembre de 2004, conseguimos la reunión con el señor Ruano. En ella está también el responsable de tanta palabrería hueca escuchada entonces y después, y que en esa fecha (y todavía, por desgracia para el medio ambiente y los vecinos) tiene entre sus manos, entre otras múltiples ocupaciones y cargos públicos, las decisiones sobre las obras en el entorno de Muniel.los.
El responsable, después de echar un poco más que somero vistazo al escrito y pasar las hojas como quien baraja los naipes (lo que, sobre todo, demostraba que nadie se había molestado en leerlo, y mucho menos él), nos dice que nos harán el saneamiento, la renovación de la red de abastecimiento, junto con un depósito nuevo, la pavimentación, la reforma de la fuente de La Oul.lera y su entorno inmediato, así como de El Pilón, la construcción de otra fuente más sencilla en la parte alta del pueblo (con previsión de boca de incendios) y la instalación de un segundo contenedor de basura y los de reciclaje (asombrado el responsable, por cierto, de que pidiésemos contenedores de papel, vidrio y plásticos a las puertas de la Reserva de Muniel.los), y descarta absolutamente el desbroce de los caminos del monte (“los guardas tienen rutas alternativas......”), el alumbrado público (“es competencia municipal, pero dejaremos prevista la canalización subterránea”), el arreglo de la capilla (“es cosa del Arzobispado”), y deja sin respuesta clara la reparación de La Ponte (“se desvío el fondo previsto para obras más urgentes”??).
Tiempo y entradas habrá para ver en qué y cómo quedaron estas palabras. Mientras tanto, feliz Noche de Reyes y que os dejen muchos y buenos regalos. Aunque en Asturias parece que ya no dejan ni carbón.