19 diciembre 2012

El Parque ya la Reserva (outra vez más de lu mesmu)

Val.le'i Tixeirúa
Yía posible que dalgunos de los qu'aparáis por aiquí de vez en cuandu vos alcordéis d'una riestra d'entradas sobre'l Parque Natural de las Fontes del Narcea, Degaña ya Ibias ya la Reserva de Muniel.los, las súas l.leis  ya la actitú del Principáu pa dar pouca voz  ou nenguna a los propietarios afeutaos, ya cúmu  fonon escluyíos del Patronatu de la Reserva los propietarios ya vecinos de Valdebóis ya La Viliel.la, asegún dixo en mayu del 2006 l'entoncias consecheiru de Mediu Ambiente, "pa cumplir cona l.legalidá". Nesas declaraciones, el consecheiru dicía que, no Patronatu, unu de los dous puestos de l.libre designación (ou sía, dixitales), podía tar acupáu por un vecín ou propietariu, palabras que se l.levóu l'aire, cumu tantas outras, xunto conas propuestas vecinales. La única variación vieno hai poucos días, cuandu se modifica la composición del Patronatu pola reestructuración del organigrama del Principáu. Estu nun  quier dicir más que xiringar tou pa que tou siga igual.
Naquel ya l.lonxanu 2006, la entoncias oposición política no ayuntamientu cangués punxo na Unión Europea un recursu sobre la representación de los propietarios no Patronatu de la Reserva, recursu del que nunca más se supo, ya agora que ta no gobiernu, paez que perdienon tou l'interés nél.

Fungudín-Veiga La Roza-La Perdiguera-El Garabal
Fai poucu más d'un mes,el Principáu presupuestóu 200.000 € pa oubras na Reserva de Muniel.los, destinaos a reparaciones nas pontes de la ruta a las l.lagunas, na casa de Las Tablizas ya no Centru d'Interpretación d'Oubachu, ya la l.limpieza de sendeiros. Agora bien: ¿tán incluyíos nesos sendeiros "de Muniel.los" los caminos del monte de La Viliel.la ou sólu la ruta turística? ¿Rozarán (una vez más) sólu la caxa del proyeutu Cecos-L.larón ou tomaránse en seriu que yía bonu tener l.limpios esos caminos pa tratar d'estinguir con más facilidá los incendios que puedan producise? Nun ta de más recordar que'l mesmísimu multidireutor de la Reserva de Muniel.los dixo esti pasáu abril qu'a las zonas queimadas a primeiros d'esi mes nun podían pasar los vehículos de las brigadas...

No que cinca al Parque Natural, conocimos que'l Principáu vei modificar el Plan Reutor d'Usu ya Xestión (PRUX), que piensa cuntar pa el.lu cona participación de tólos afeutaos, ya que la Parroquia Rural de Leitariegos vei tener representación na Comisión Reutora pol arrenunciu al sou favor d'unu de los puestos que correspondían al Ayuntamientu de Cangas. Peru nun  paez que vaiga haber novedaes respeutu a los seis "representantes" na Xunta del Parque de los titulares de dereitos afeutaos, que seguirán siendo quitaos ya puestos polos alcaldes al sou caprichu ya interés.

Caminando pol monte de La Viliel.la
Nesi sentíu, la direutora xeneral de Recursos Naturales, en declaraciones a Onda Cero (entre los minutos 10:19 a 14:24), falaba de tener en cuenta las propuestas vecinales ya estudiar el permitir ampliar las visitas a Muniel.los a más de 20 personas, n'outras condiciones más restrinxidas. Yera una bona oportunidá pa que esas visitas que nun pueden yir por Las Tablizas se fixeran polos montes de Valdebóis ya La Viliel.la pa enseñar outra parte de la Reserva.

Confío entre poucu ya nada en que los nuesos políticos tean pol l.labor de facé-l.lys casu a las alegaciones de los vecinos (la esperiencia, nesti casu, foi una bona mayestra pa mi). Anque, cumu dicía'l ciegu, veremos...







14 noviembre 2012

Tres romanos (III)

El castro durante las excavaciones (Foto de la memoria de la excavación)
Aunque el protagonista de esta entrada, el castro de L.larón, no es de origen romano, sí es cierto que su función más conocida la desempeñó en esa época.
Está situado a 939 metros de altitud, en una de las cerradas curvas del tramo ahora cortado de lo que fue la carretera del Altu'l Rañadoiru, a unos 1.300 m de distancia de L.larón subiendo por ésta, y a 400 m si se sigue el Camino Real desde el pueblo. Su posición es privilegiada para vigilar un gran tramo del río Ibias, dominando las explotaciones de oro de El Corralín (Degaña) y la Val.lina'l Col.láu (La Viliel.la), así como los lavaderos de El Muracal, también en términos de La Viliel.la.
Fíbula
Los primeros estudios sobre su historia los hace el profesor José Manuel González y Fernández-Valles el 11 de noviembre de 1962. Posteriormente, el investigador Elías García Domínguez incluye el hallazgo de un hacha de bronce y un trozo de otra en las cercanías del poblado.

En julio de 1978, un equipo formado por miembros de la Universidad de Oviedo y de la Autónoma de Barcelona realizaron una excavación exhaustiva del recinto, que fue publicada en 1983 en la revista del Ministerio de Cultura “Noticiario Arqueológico Hispánico”, en su número 15. En esta excavación se descubrieron cinco fosos defensivos (uno de los cuales coincide en parte con un tramo del actual Camino Real de L.larón a Cangas del Narcea), los cimientos de seis edificaciones y diversos materiales, aunque bastante limitados en número: metálicos (hebillas, pendientes, fíbulas y un instrumento sin determinar), líticos (pulidores, fragmentos de molinos, un percutor) y cerámicos (parte de una copa y restos de tinajas).
Hebillas y pendientes
El Castru, desde La Viliel.la
La fecha de datación del poblado es imprecisa, aunque se calcula que estuvo habitado desde el siglo VIII a.C. hasta el siglo II, cuando fue abandonado definitivamente. Una gran parte de las piedras que formaban las viviendas y los muros de los fosos fueron aprovechadas para construir las nuevas casas de los moradores del poblado cuando abandonaron éste y también en épocas posteriores, de ahí que, según hacen notar los arqueólogos, estén ambos conjuntos de edificaciones muy deteriorados. Tres de los fosos también fueron afectados seriamente por la construcción, a mediados del siglo XX, de la carretera de El Rañadoiru. Además, disfruta, desde 1985, de una torre de alta tensión en uno de los fosos y cercana a las casas.
 
Hacha de bronce
El hacha de bronce y el fragmento de otra aparecieron en el año 1958, durante la construcción de la carretera de El Rañadoiru, a unos 340 m al oeste de El Castru, cerca del lugar conocido como El Güechu La Fonte. Fueron encontradas por los trabajadores de la obra Maximino Castaño Menéndez (casa de Castaño) y Manuel Álvarez García (casa de El Xastre), ambos de La Viliel.la.
Todos estos hallazgos arqueológicos, junto con la lápida funeraria hallada en L'Arnosa (La Viliel.la), están depositados en el Museo Arqueológico de Asturias, que reabrió sus puertas en octubre de 2011, después de seis años cerrado por remodelación, pero no todos los objetos están expuestos al público. Aunque las obras realizadas en el museo han mejorado los accesos y la visión de los fondos arqueológicos, a cambio han hecho perder información de la procedencia de muchos de los objetos de los castros.
Hacha y fragmento (Del libro Guía de Muniellos)

En lo que respecta a los de L.larón, situados en la segunda planta del museo, no es fácil saber cuáles son para quienes no los conozcan bien, pues carecen de carteles que indiquen su procedencia y se encuentran mezclados junto con los de otros castros, con una generalista y somera explicación. Asimismo, únicamente está expuesta el hacha que está completa (falta el fragmento de la otra, que sí estaba antes de la remodelación del museo). En cuanto a la lápida funeraria, no consta que fue encontrada en términos de La Viliel.la, figurando sólo una información escasa y equívoca (“Arnosa, Cangas del Narcea”). Y escasas o nulas referencias en los expositores (lo que parece normal) y en las publicaciones especializadas (lo que ya no parece tan normal), a quienes encontraron la lápida o las hachas. Eso les pasó por no ser expertos en la materia...

(A Manuel, en el tercer aniversario de su ausencia)








30 octubre 2012

Apicultura, ayer y hoy (2)

Hace casi 100 años, el periódico "El Narcea" relataba algunas costumbres de las abejas y daba ciertos consejos a los apicultores para el mejor cuidado de las colmenas, muchos de los cuales siguen teniendo vigencia todavía. El artículo siguiente pertenece a las ediciones de los días 5 y 12 de junio de 1914, que, a su vez, fueron tomadas del periódico "El Orden", de Cangues d'Onís.

Pero para entender el arte de la apicultura y todo lo que la rodea, nada mejor que volver al presente y conocer este mundo de la mano de auténticos expertos, como son "Outurelos" (Marentes, Ibias) y Quei Vitorino (Trabáu, Degaña), que organizan, entre los meses de junio y septiembre, una ruta a un colmenar en la que se interviene activamente en el proceso de recolección de la miel (aunque ahora sea época para disfrutar de las castañas...).

Cortín en La L.lera Gruesa (Foto: Suso de Josepillo)
No se olvidan las abejas, una vez que se han instalado en su vivienda, de barnizar bien las paredes de la misma, tapando las rendijas y junturas de la madera con una pasta, especie de goma, insoluble en el agua, que se conoce con el nombre de Propóleos.

Esto tiene por objeto evitar las corrientes de aire dentro de la colmena y precaverse contra la humedad que las perjudica mucho. La humedad continuada pone los panales verdosos y desde ese momento ya no valen para criar, porque la madre, o reina, no aova en ellos y acaban por pudrirse. La misma humedad que reciben las abejas, cuando salen a pecorear, si una lluvia repentina sorprende a muchas fuera de la colmena, puede serles en extremo perjudicial, porque antes que se evapore el agua con el calor de la colmena, pueden verse atacadas de la Desinteria y también de una enfermedad llamada Loque, tan terrible que puede dar al traste con todas las colmenas.

En previsión de lo mismo, cuando en el verano amenaza alguna nube y cuando el cielo comienza a ponerse encapotado, vienen a bandadas las abejas a refugiarse en su colmena porque puede más el instinto de conservación que el de laboriosidad de que están dotadas.

El apicultor, valiéndose de las reglas de la higiene que alcanzan a todos los seres orgánicos, debe ayudar a las abejas en este punto, si quiere que prospere su colmenar. Colocará sus cubos a cubierto de las lluvias, o por lo menos procurará que no se mojen en la parte superior. En cuanto al resto de la colmena bastará darle pintura al óleo. Ha de evitarse colocarlas adosadas a las paredes que siempre despiden humedad, sino más bien desprendidas de todo y aisladas para que se aireen bien. La solera, como llaman, o fondo de la colmena, puede ser de piedra, puesta en forma que no se detenga en ella el agua, aunque es preferible sea de madera. La colmena debe estar bien asentada sobre su solera, o tablero para que no se mueva, porque las abejas aborrecen los golpes y movimientos y también pueden ser causa de que se desprendan los panales sobre todo al principio que son muy frágiles y solo están prendidos en la parte superior, sosteniendo además el peso de las abejas, de la cría que es muy pesada y de las provisiones que van recolectando.

No pueden estar las colmenas tan cerca unas de otras como suelen colocarlas nuestros paisanos, pues están sujetas a peligrosas eventualidades. En primer lugar cada una debe estar aislada de las otras para que se pueda operar en ella, cuando sea necesario, sin que se enteren, o por lo menos sin que se estorben las abejas de las demás colmenas. Este es un punto muy importante, aunque no lo parezca a primera vista, porque no pueden llevarse a cabo las distintas operaciones que son necesarias en un colmenar, sin exponerse a serios contratiempos, no estando las colmenas a cierta distancia unas de otras. Se ha observado también que las abejas son muy rutinarias y necesitan no sólo conocer bien su colmena, distinguiéndola de las otras, sino que ésta esté en el mismo sitio donde ellas la conocieron y en la misma postura.

Cortín en el Sestu La Porquera


La primera vez que salen afuera las abejas jóvenes, se ocupan largo rato en volar dando vueltas delante de la colmena, para aprender a volar y al mismo tiempo tomar nota de la forma y color de su colmena; de la entrada, saliendo y entrando varias veces; de sus alrededores, cercanías, etc, orientándose bien para luego no perderse. Por eso al cambiar de sitio una colmena, se pierden muchas abejas que al volver del monte, acuden a su primitivo sitio.

Cuando sale un enjambre, importa mucho también saber qué colmena lo ha producido, porque hay casos en que conviene volverlo a la colmena madre y para esta operación, como para otras muchas es necesario que las colmenas estén a cierta distancia. Según el apicultor Layens, cuando nace una madre en una colmena, a los pocos días sale a fecundarse fuera durante unos breves vuelos que realiza alrededor de la colmena y en este caso es de suma importancia que al reintegrarse a la colmena, no se equivoque entrando en otra, porque en este caso ella será muerta por las abejas de aquella colmena y la suya quedará huérfana y por consecuencia condenada a morirse en breve plazo.

La distancia mínima que puede señalarse de una colmena a otra es de dos metros, si las colmenas están pareadas y de cuatro si están unas delante de otras. A menor distancia será conveniente que las colmenas tengan algún distintivo, como el color, la forma, el tamaño, etc, para que las abejas sepan bien distinguir la suya propia.

Cortinos en la parroquia de L.larón

25 septiembre 2012

Apicultura, ayer y hoy (1)

Truébanos en La Viliel.la (Foto: Ferdemente)
Desde tiempos lejanos, la apicultura en la parroquia de L.larón fue una actividad destacada. Buena prueba de ello son los, al menos, 19 colmenares de planta redonda, que en lengua asturiana se denominan cortín (singular) / cortinos (plural), existentes en su término. Actualmente sólo 2 de ellos mantienen su uso tradicional, y los pocos vecinos que aún tienen colmenas las tienen generalmente en fincas protegidas con diversos cerramientos. El otro tipo de protección tradicional de las colmenas, el talameiru, de planta cuadrada de 2 m de lado y de unos 3 m de altura, sólo ha dejado su huella en la toponimia menor de La Viliel.la, en la ruta a la braña, en el lugar conocido precisamente así: El Talameiru, y en el que existen los restos de un cortín.
Cortín de El Talameiru
También ha variado el tipo de colmena (truébanu en asturiano), hecho tradicionalmente de un tronco ahuecado, generalmente de castaño o roble, de una altura aproximada de 50 cm y un diámetro exterior de otros 50 cm, tapado con una corteza de cerezo. Hoy son predominantes las colmenas artificiales, de planta rectangular y disposición vertical de los panales.
En los últimos años la población de abejas en la parroquia se ha visto disminuida drásticamente: casi todos los colmenares cercanos a ambos pueblos se han visto afectados por esa pérdida que, en los casos más dramáticos ha supuesto la pérdida de la totalidad de los enjambres. Teniendo en cuenta que en la actualidad las colmenas se cuidan con diversos tratamientos que evitan enfermedades, habrá que deducir que a esa desaparición han contribuido, entre otras posibles causas, las fumigaciones con herbicidas y pesticidas, y los incendios de los últimos años en las zonas de brezo en las que habitualmente toman su alimento las abejas. Hay que descartar, por lo tanto, la falta de cuidados por parte de los apicultores locales como causa, como parece ser que pasaba en 1882, según nos contaba el periódico "El Occidente de Asturias" en su edición del 15 de diciembre de ese año. Habla el cronista de entonces de los diversos tipos de colmena existentes en la época y, en lo que parece un adelanto de lo que nos pasa ahora, también de la subida de impuestos, aunque es dudoso que el último párrafo (y sobre todo la última frase) sea de aplicación ahora. Nada nuevo bajo el sol...

(El texto siguiente corresponde al periódico "El Occidente de Asturias" del 15 de diciembre de 1882. El ejemplar se puede consultar completo en la página del Tous pa Tous, a través de este enlace).

No es de la más escasa importancia en Asturias el producto que nos ofrece la abeja, pues labrador  conocemos no lejos de este concejo a quien importa al año de mil a mil quinientas pesetas, y sin embargo es quizás el ramo más postergado de cuantos abarca la agricultura.

Hace más de 200 años se proporcionaban a las abejas los mismos elementos de vida y las mismas comodidades para el desarrollo de su maravillosa industria, que los que se les facilitan en la actualidad; y todos ellos, ¡vergüenza da decirlo!, se limitan a facilitarles colmenas del sistema primitivo, sin distribución de sus dimensiones, sin abrigo y sin ningún otro auxiliar de tantos como existen inventados por modernos apicultores. La abeja, pues, nos ofrece generosamente la dulce miel y la blanca cera, cuando debiera huir de entre nosotros que con tanta indiferencia la tratamos.

El abandono de la mayoría de los apicultores asturianos llega aún más allá: llega hasta dejar al delicado insecto, cual si fuera animal inútil, que se proporcione su sustento a largas distancias de la colmena, cuando la naturaleza no cubre espontáneamente de flores más o menos gratas, los campos inmediatos al colmenar. Es decir, la deja completamente abandonada a sus propias fuerzas, en lugar de destinar un trozo de terreno a jardín con variedad de plantas y sobre todo a árboles frutales, pues sabido es que la abeja con su delicado paladar, escoge entre las flores aquellas que mejores resultados dan para su industria.

La del albaricoquero y otras variedades, según hemos observado en la granja del Sr. Carbajal (Salas) y en algún otro punto, es su alimento favorito. Con este pequeño auxilio, a la vez que el agricultor aumentaría la cosecha de exquisitos frutos, evitaría muchas veces que los enjambres abandonasen las colmenas y obtendría mayor cantidad de miel y cera, siendo aquella de más exquisito gusto.

Respecto a colmenas, varios son los sistemas inventados hasta la fecha, puesto que pasan de 100, divididos en dos grandes grupos, unas fijas y otras movibles; pero nos limitaremos a consignar las que a nuestro juicio ofrecen menos dificultades y menores gastos:
  • La colmena Lombard, movible, perfeccionada por Radouan, es de figura de tambor con una especie de sombrero por cubierta; se construye con paja y está dividida por una rejilla de madera, a fin de que las abejas no queden separadas, sin perjudicar la recolección.
  • La de Warembey, llamada de alzas, que consideramos la de mejores resultados, se compone de cajones de madera sobrepuestos; tiene el fondo en la parte superior , y está provista de aberturas en los costados para el paso de las abejas. Las alzas o cajones están sujetos unos a otros por medio de ganchos de hierro o de mimbres, y se pueden cambiar de sitio, y aun pasarlas de una colmena a otra, si así conviene. Todas alzas deben ser de iguales dimensiones para un mismo colmenar, para que de este modo hagan juego unas con otras en beneficio del dueño. Su figura es la de una pequeña cómoda.
  • La colmena de los campos perfeccionada por el Sr. Frasière, está de modo que en el centro se coloquen las celdillas para la reina, a fin de que esté más independiente y pueda con más libertad depositar sus huevos.
  • La de Prokopowitsh, la bombeada, la politrope, la de Nutt, la de Huber y otras varias cuya reseña omitimos, por no lo permitir las dimensiones de este artículo, con el cual sólo nos proponemos llamar la atención de los apicultores, sobre el injustificable abandono en que tienen su industria. «Querer es poder» dice el adagio; y efectivamente es una verdad. Si el labrador de Asturias, cuya florida campiña tanto se presta para el desarrollo de la apicultura, quisiera dedicarle, nada más que las horas perdidas, la producción cuadruplicaría en muy pocos años.
La cuantía de la tributación crece prodigiosamente en España, y es preciso hacerle frente con nuevos productos. Si el agricultor y el industrial desmayan bajo el peso de las cargas, pronto nos veremos sumidos en la miseria: pero el pueblo asturiano que tantas pruebas de valor tiene dado en todos conceptos, sabrá dominar el estado excepcional que estamos atravesando, sacando con su trabajo los tesoros que aun encierran nuestro suelo y subsuelo, para hacer con ellas frente á tanta carga y tanto tributo. Después vendrán mejores tiempos.

07 septiembre 2012

Acabóuse'l bon tiempu. Ou non...

La Naturaleza diz que'l branu ya ta acabando...


... peru'l termómetru ta enzunáu en qu'en La Viliel.la entovía faltan unos días pa esu:


(Xueves, 6 de setiembre, a las 14:27 h)