En
este año 2018, tan lleno de centenarios en Asturias (y todos en el
otro extremo de este sufrido país) , civiles, medioambientales y
religiosos -1.300 años del inicio del Reino de los Astures, 100 años
de la proclamación del Parque de la Montaña de Cuadonga y otros 100 años
de la coronación de la Virgen de Cuadonga-, en La Viliel.la también
tenemos uno, aunque no por motivos dignos de festejar ni tan famoso.
Hace
ya casi cinco años que fue publicada una entrada sobre el incendio
que devastó La Viliel.la en 1838. No faltaron incendios desde esa
publicación en el monte de La Viliel.la, incluido el que arrasó
varios miles de hectáreas de monte en octubre de 2017 en los
concejos de Degaña y Cangas del Narcea, entre otros lugares, que
obligó al desalojo de varios pueblos (entre ellos, L.larón y La Viliel.la), y que merecería por si sólo una entrada en este blog.
Pero tampoco nos faltan en la historia de la parroquia incendios que
total o parcialmente quemaron viviendas en ambos pueblos.
En
La Viliel.la, además de los dos ya relatados (en 1736 y en 1838),
hubo otro en noviembre o diciembre de 1896. Se inició sobre la
medianoche en el pajar de la casa de Xuacón, y además de ésta,
resultaron quemadas las de Benitu, El Pequenu, Farruquillu y
Campillu.
En el polígono rojo, la zona afectada por el incendio de 1918 |
El
protagonista de esta entrada, cuarto -y esperemos que último- de los
grandes incendios que afectaron al lugar, se produjo el 17 de febrero
de 1918 a las 11 de la mañana. Se cumple hoy, por tanto, el primer
centenario de este hecho que arrasó 21 viviendas, la mitad de las
que formaban el pueblo en ese año.
Comenzó
el fuego en casa de L'Estudiante, cuando una mujer de esta casa fue a
buscar huevos al pajar y llevó un gabuzu (*) encendido
para alumbrarse, que prendió la hierba y paja acumuladas.
Solar de la casa de Ricardu |
Las
construcciones del pueblo tenían, como era común en la zona, la
cubierta de paja de centeno, lo que unido al viento que venía del
oeste, por el valle del río Ibias arriba, provocó que se extendiese
rápidamente de unas a otras y que a los pocos minutos de comenzar el
fuego ya estuviesen ardiendo las cubiertas de las casas situadas en
la parte alta. Hay que tener en cuenta que en algunas casas también
resultaron afectados los hórreos, con lo que la desgracia fue aún
mayor, al perder también total o parcialmente los comestibles y
enseres guardados en ellos.
Las
viviendas destruidas fueron las siguientes: L'Estudiante, El Romu,
Manolón (la mitad), Pachón, La Cestera, El Marqués, El Cura,
Xacintu, Pachalín, Clara, Enrique, Manunga, La Casera, Ricardu, El
Manteigueiru, El Gal.legu, Lariu, El Paisanu, Mingarrín, El Poyu y
Xuanón.
Solar de la casa de Manunga |
Algunas
de las casas quemadas no fueron reconstruidas. Así fue en el caso de
las de La Cestera, Ricardu, Manunga y El Cura. El solar de esta
última fue convertido años después en la plaza del pueblo, donde
durante muchos años se hizo la fiesta, como se contó aquí.
Solar antiguo de casa de El Paisanu |
La
de El Paisanu, situada entonces entre la de Xuanón y la de Lariu,
fue levantada posteriormente en el lugar que ocupa ahora, mientras
que la de Pachalín, rehecha entonces, sufrió otro incendio en los
años 50. Las casas de Enrique y Clara volvieron a ser pasto de las
llamas en 1943, y la de Clara no volvió a reconstruirse.
A
raíz de este incendio de 1918, los vecinos empezaron a cambiar la
paja de la cubierta de las casas por losas de pizarra, aunque la
mayoría, en los primeros años, únicamente la pusieron en los
aleros. La losa procedía en su mayoría de una veta conocida como La
L.lousera de Vicente, que explotaba Vicente Rodríguez González, de
casa de Gorruyu.
Como
complemento a los datos anteriores, hay una crónica del periodista cangués Gumersindo Díaz Morodo, Borí, en la
que cuenta brevemente los hechos ocurridos en La Viliel.la, pero da
la fecha del 30 de enero de 1918 como la del incendio, y narra la
ayuda que, al parecer, recibieron los vecinos afectados un año
después.
El
texto de los artículos mencionados es el siguiente:
Anteayer,
día 30, se declaró un terrible incendio en el pueblo de La
Viliella, quemándose 21 casas de las 42 que componían el poblado.
Las circunstancias de hallarse construidos todos los edificios de ese
pueblo con cubierta de paja y el fuerte viento reinante en ese día,
hicieron que el fuego se propagase rápidamente de una a otra
vivienda, quedándose 21 pobres familias sin hogar y sin nada de lo
que en ellos poseían, pues la rapidez y gran incremente del
incendio impidió todo salvamento de los míseros ajuares.
No
ocurrieron desgracias personales; pero la miseria en que esas
familias quedan es espantosa, haciéndose necesario acudir con
prontos socorros.
Cangas
de Tineo, febrero 1º de 1918 (**)
Por
fin y tras no pocos trabajos y penalidades los vecinos de la
Viliella, damnificados por el terrible incendio ocurrido en ese
pueblo a principios del pasado año, han recibido el producto de la
suscripción para ellos iniciada y llevada a efecto por el Centro
Asturiano de Madrid, y que importó 2.057 pesetas.
Ya
en poder de los perjudicados esa cantidad, nuestro convecino don
Avelino F. Agudín les hizo entrega de los 50 duros que con tal
destino enviara el Club Cangas de Tineo, de esa, cuya cantidad se
había demorado en entregar en espera de lo recaudado en Madrid.
Al
mismo tiempo el Alcalde les entregó cien pesetas que a raíz del
siniestro girara el diputado por el distrito, señor Suárez Inclán.
Lo
recibido en total suma 2.407 pesetas, que repartidas entre los 22
vecinos perjudicados, correspondió a cada uno 109 pesetas con 40
céntimos.
Cangas
de Tineo, abril 30, 1919 (***)
NOTAS:
- Los datos del incendio de 1918 fueron recopilados por Francisco Rodríguez Ramos (casa de El Campu). El relato se completa con los datos aportados por su hija Ramona Florentina Rodríguez García.
- Las dos crónicas de Borí están extraídas del libro "Alrededor de mi casa. Crónicas canguesas", que se puede leer completo en este enlace de la página de la asociación canguesa Tous pa Tous.
- (*) Gabuzu: En asturiano, palo seco y sin corteza, generalmente de brezo, que, encendido, sirve para alumbrar (Diccionariu de l'Academia de la Llingua Asturiana, 1ª acepción).
- (**) Publicada en la revista "Asturias", nº 193, editada en La Habana (Cuba), el 7 de abril de 1918.
- (***) Publicada en la revista "Asturias", nº 256, editada en La Habana (Cuba), el 22 de junio de 1919.